Cuevas de Nerja es un sistema de cuevas de roca caliza de 4,8 kilómetros situado en el pueblo de Maro, en la Costa del Sol española, a cuatro kilómetros al este de la localidad de Nerja y 56 kilómetros al este de Málaga. Excavadas en la montaña kárstica durante más de cinco millones de años por las aguas subterráneas que disolvieron la roca caliza, el interior de la cueva se compone de una sucesión de galerías monumentales —algunas salas alcanzan los 30 metros de altura y 100 metros de anchura— repletas de estalactitas, estalagmitas y columnas de calcita. La mayor de ellas, la columna central de la Sala del Cataclismo, se eleva 32 metros en una única columna fusionada y es la estalagmita natural más grande jamás medida.
La cueva permaneció olvidada hasta el 12 de enero de 1959, cuando cinco adolescentes de Maro salieron a cazar murciélagos y descubrieron una estrecha abertura —La Mina— tras unos arbustos; se colaron por ella y hallaron las salas interiores. Desde entonces, las excavaciones han sacado a la luz restos humanos, cerámicas y una serie de pinturas en pigmento rojo sobre las paredes de la cueva. Algunas de las pinturas de focas han sido datadas por radiocarbono por ciertos especialistas en aproximadamente 42.000 años de antigüedad, lo que las situaría entre las manifestaciones de arte rupestre más antiguas conocidas en Europa. La datación sigue siendo objeto de debate entre especialistas en arte paleolítico, y Cuevas de Nerja figura en la lista indicativa de candidatos a Patrimonio Mundial de la UNESCO.
En la actualidad, la cueva está gestionada por la the Nerja Caves, una entidad sin ánimo de lucro que se ocupa de la conservación, la investigación científica y el acceso de visitantes. Cinco de las salas están abiertas al público en un recorrido autoguiado de una hora; el resto del sistema, incluidas las galerías superiores donde se encuentran las pinturas más frágiles, permanece cerrado salvo para investigadores acreditados. Cada mes de julio y agosto, la Sala de la Cascada —una cámara con una acústica natural extraordinaria— acoge el Festival Internacional de Música y Danza de Nerja, uno de los festivales clásicos de mayor tradición en España.
Más allá de la geología, las Cuevas de Nerja son un yacimiento arqueológico en capas: las excavaciones han rastreado la presencia humana desde el Paleolítico Superior, el Neolítico y la Edad de Bronce, con cerámicas y enterramientos que marcan miles de años de ocupación antes de que la cueva fuera sellada y olvidada. El recorrido público es un circuito autoguiado de aproximadamente una hora a través de cinco salas, con interpretación en inglés disponible en la aplicación del operador. Una razón discretamente práctica para visitarla —y para conseguir entradas para las Cuevas de Nerja en una mañana de verano— es su constante temperatura interior de 19 °C: un refugio fresco mientras la costa se abrasa afuera.